Molde: refractario de aproximadamente 20 × 20 cm
Ingredientes
Para la salsa y el relleno
- 400 g de tomatillos verdes, sin cáscara y lavados
- 1 chile serrano
- ¼ de cebolla blanca
- 1 diente de ajo
- 2 tazas de pollo cocido y deshebrado
- 2 chiles poblanos asados, pelados y cortados en rajas
- 1 cucharada de aceite vegetal
- Sal al gusto
Para la masa
- 2 tazas (230 g) de harina de maíz nixtamalizado para tortillas
- 2 tazas de caldo de pollo tibio
- ½ taza (115 g) de manteca de cerdo o mantequilla suave
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 1 cucharadita de sal
Para servir
- Crema mexicana al gusto
- Queso fresco desmoronado al gusto
Preparación
- Haz la salsa verde. Hierve los tomatillos y el chile serrano de 7 a 8 minutos, hasta que cambien de color. Escúrrelos y licúalos con la cebolla y el ajo. Calienta el aceite en un sartén, vierte la salsa y cocina de 8 a 10 minutos. Sazona con sal.
- Prepara el relleno. Mezcla el pollo deshebrado y las rajas de poblano con aproximadamente ¾ de taza de salsa verde. Deben quedar bien cubiertos, pero sin nadar en salsa. Reserva el resto para servir.
- Bate la masa. En un tazón grande, bate la manteca o mantequilla suave durante 3 minutos, hasta que se vea más ligera. En otro tazón mezcla la harina de maíz, el polvo para hornear y la sal. Incorpora los ingredientes secos a la grasa, alternándolos con el caldo tibio. Bate hasta obtener una masa suave y untable, parecida a un puré espeso.
- Arma la cazuela. Precalienta el horno a 375 °F / 190 °C. Engrasa el refractario. Extiende un poco más de la mitad de la masa en el fondo. Distribuye encima el relleno de pollo y cubre con el resto de la masa. Alisa la superficie con una cuchara humedecida.
- Hornea. Cubre el refractario con papel aluminio y hornea 35 minutos. Destapa y hornea de 15 a 20 minutos más, hasta que la superficie se vea firme y apenas dorada en las orillas. Deja reposar 15 minutos antes de servir.
Tip
La masa debe poder extenderse con una cuchara. Si está rígida, añade caldo tibio de una cucharada en una cucharada. Y deja reposar el tamal al salir del horno: ese tiempo permite que tome cuerpo sin perder su textura suave.

