Ingredientes
Para el panqué
- 1¾ tazas (220 g) de harina de trigo
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- ½ cucharadita de bicarbonato de sodio
- 1 cucharadita de canela molida
- ¼ de cucharadita de jengibre molido
- ½ cucharadita de sal
- 2 huevos grandes
- ¾ de taza (150 g) de azúcar mascabado
- ½ taza de aceite vegetal
- 1 taza (245 g) de puré de calabaza de Castilla o de calabaza enlatada sin azúcar ni especias
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
Para la costra
- ⅓ de taza de nuez picada
- ¼ de taza de harina de trigo
- ¼ de taza de azúcar mascabado
- 2 cucharadas de mantequilla fría, cortada en cubitos
- ½ cucharadita de canela molida
Preparación
- Prepara el molde. Precalienta el horno a 350 °F / 175 °C. Engrasa el molde y coloca una tira de papel para hornear que sobresalga por los lados largos; te ayudará a sacar el panqué sin romper la costra.
- Haz la cubierta. Mezcla la nuez, la harina, el azúcar mascabado y la canela. Agrega la mantequilla fría y trabájala con las yemas de los dedos hasta formar migas irregulares. Métela al refrigerador mientras preparas la masa.
- Mezcla los ingredientes secos. En un tazón, combina la harina, el polvo para hornear, el bicarbonato, la canela, el jengibre y la sal.
- Prepara la masa. En otro tazón, bate a mano los huevos con el azúcar mascabado hasta integrarlos. Añade el aceite, el puré de calabaza y la vainilla. Incorpora los ingredientes secos con una espátula, mezclando solo hasta que ya no veas harina. La masa quedará espesa.
- Añade la costra y hornea. Vierte la masa en el molde y empareja la superficie. Reparte las migas de nuez por encima sin presionarlas. Hornea de 55 a 65 minutos. Inserta un palillo en el centro, evitando una nuez de la cubierta: debe salir limpio o con unas migas húmedas, pero sin masa cruda.
- Deja enfriar. Espera 20 minutos antes de sacar el panqué del molde. Después colócalo sobre una rejilla y déjalo enfriar al menos otros 30 minutos antes de rebanarlo.
Tip
Si haces tu propio puré, rostiza la calabaza y escúrrela bien antes de medir la taza. Un puré muy aguado puede dejar el centro del panqué apelmazado. Y una vez que agregues la harina, mezcla lo mínimo necesario para conservar la miga tierna.

