Cheesecake Brûlée de Cajeta
Este cheesecake brûlée de cajeta es un postre cremoso, elegante y lleno de sabor. Combina una base crujiente de galleta, un relleno suave de queso crema con dulce de leche y una cobertura caramelizada tipo brûlée que se rompe con un crujido delicado al servir. Es ideal para una celebración especial, una comida familiar o para lucirte con un postre diferente y muy vistoso.
Ingredientes
Para la base
- 250 g de galletas tipo María o Digestive
- 120 g de mantequilla sin sal, derretida
- 1 pizca de sal
Para el cheesecake
- 750 g de queso crema a temperatura ambiente
- 400 g de dulce de leche o cajeta
- 180 g de azúcar
- 4 huevos grandes
- 240 ml de crema para batir
- 1 cucharada de extracto de vainilla
- 20 g de fécula de maíz
- 1 pizca de sal
Para la cobertura brûlée
- 80 g de azúcar refinada
- 30 g de azúcar mascabado clara
Para decorar
- Frambuesas frescas
- Hojas de menta
- Dulce de leche o cajeta extra para servir
Preparación paso a paso
Paso 1: Preparar el molde
- Precalienta el horno a 160 °C.
- Engrasa ligeramente un molde desmontable de 23 cm de diámetro.
- Forra la base del molde con papel para hornear.
- Si el molde es desmontable, envuelve perfectamente la parte exterior con dos capas de papel aluminio para evitar filtraciones durante el baño María.
- Reserva el molde mientras preparas la base.
Paso 2: Preparar la base
- Tritura las galletas tipo María o Digestive hasta obtener una textura similar a arena fina.
- Agrega la mantequilla derretida y la pizca de sal.
- Mezcla hasta que toda la galleta tenga apariencia de arena húmeda.
- Vierte la mezcla en el molde preparado.
- Presiona firmemente con el fondo de un vaso para formar una base uniforme.
- Cubre también aproximadamente 2 cm de las paredes del molde.
- Hornea la base durante 10 minutos.
- Retira del horno y deja enfriar mientras preparas el relleno.
Paso 3: Preparar el relleno de cajeta
- Coloca el queso crema a temperatura ambiente en un recipiente grande.
- Bate a velocidad baja hasta obtener una textura completamente lisa.
- Añade el azúcar y continúa mezclando.
- Incorpora el dulce de leche o la cajeta poco a poco.
- Mezcla hasta que la preparación se vea brillante, cremosa y homogénea.
- Agrega los huevos uno por uno.
- Integra bien cada huevo antes de añadir el siguiente.
- Incorpora el extracto de vainilla, la crema para batir, la fécula de maíz y la pizca de sal.
- Mezcla únicamente hasta integrar, evitando batir en exceso para no incorporar demasiado aire.
Paso 4: Hornear el cheesecake
- Vierte el relleno sobre la base ya fría.
- Golpea suavemente el molde contra la mesa para eliminar burbujas de aire.
- Coloca el molde dentro de una charola profunda.
- Llena la charola con agua caliente hasta cubrir aproximadamente la mitad de la altura del molde.
- Hornea durante 70 a 80 minutos.
- Revisa la textura: el centro debe moverse ligeramente como gelatina al sacudir el molde, pero no debe verse líquido.
- Apaga el horno.
- Abre apenas la puerta del horno y deja reposar el cheesecake dentro durante 1 hora.
- Retira el cheesecake del horno con cuidado.
Paso 5: Refrigerar el cheesecake
- Pasa un cuchillo delgado alrededor del borde para despegarlo ligeramente del molde.
- Deja enfriar completamente a temperatura ambiente.
- Refrigera durante al menos 8 horas.
- Para una mejor textura, déjalo reposar toda la noche en refrigeración.
Paso 6: Hacer la costra brûlée
- Cuando el cheesecake esté completamente frío, mezcla el azúcar refinada con el azúcar mascabado clara.
- Espolvorea una capa uniforme de azúcar sobre toda la superficie del cheesecake.
- Utiliza un soplete de cocina y carameliza el azúcar con movimientos constantes.
- Continúa hasta obtener una costra dorada, brillante y crujiente.
- Deja reposar durante 2 minutos para que el caramelo endurezca.
- Evita permanecer demasiado tiempo en el mismo punto para que el azúcar no se queme ni tome un sabor amargo.
Paso 7: Decorar y servir
- Decora la superficie con algunas frambuesas frescas y hojas de menta.
- Sirve cada rebanada con un pequeño hilo de dulce de leche o cajeta.
- Al partirlo, la superficie caramelizada debe romperse con el característico crujido de una capa brûlée.
¿Te animas a prepararlo?
Este cheesecake brûlée de cajeta es cremoso por dentro, crujiente por fuera y perfecto para sorprender con un postre especial. Si lo preparas en casa, cuéntame en los comentarios si lo servirías con frambuesas, más cajeta o un toque de chocolate.