Puerco encacahuatado

Gina Whitley
Por
Gina Whitley
Gina Whitley, chef privada con 25+ años de experiencia, creadora de "Sabores de mi Cocina", madre y emprendedora gastronómica. Especialista en cocina mexicana tradicional y contemporánea,...
12 Min Lectura

Receta de Puerco encacahuatado de la cocina de mamá

¡Hola! Vamos a preparar uno de esos platillos que abrazan el alma. Esta receta es un tesoro familiar que mi madre preparaba con mucho cariño y que siempre era una fiesta en casa. Se trata de una carne de cerdo suavecita bañada en una salsa tersa y aromática de cacahuate y chiles secos. Es reconfortante, lleno de sabor y perfecto para demostrar amor a través de la comida.

Tiempo de preparación

Organizarse es clave en la cocina, así que aquí tienes los tiempos estimados para que nada te tome por sorpresa:

  • Preparación: 20 minutos
  • Cocción: 60 minutos
  • Total: 1 hora 20 minutos
  • Porciones: 4 a 6 personas
  • Dificultad: Intermedia

Ingredientes

  • 1 kg de carne maciza de puerco
  • 2 litros de agua
  • 3 chiles guajillos (lavados, desvenados y sin semillas)
  • 1 tortilla tatemada (quemadita directo al fuego)
  • 1 taza de cacahuates (naturales, sin sal ni enchilados)
  • ½ cebolla blanca
  • 1 jitomate rojo maduro
  • 2 dientes de ajo
  • Aceite vegetal para freír (el necesario)
  • Sal al gusto

En caso de no encontrar carne maciza de puerco, puedes sustituirla por lomo o pierna cortada en trozos; el resultado será igual de delicioso aunque los tiempos de cocción pueden variar ligeramente. Si no tienes tortilla para tatemar, un trozo de pan duro tostado puede cumplir la función de espesar, pero el sabor ahumado de la tortilla es especial.

Utensilios que usaremos

  • Olla grande para cocer la carne
  • Sartén amplio para freír
  • Licuadora
  • Colador de malla fina
  • Cuchara de madera o espátula
  • Cuchillo y tabla de picar
  • Pinzas de cocina (opcional, para manejar los chiles)

Preparación paso a paso

  1. Cocción inicial de la carne

    Lo primero es asegurarnos de que la carne quede en su punto. No hay nada peor que una carne dura en un guisado, así que le daremos su tiempo.

    • Coloca el kilo de carne maciza en la olla grande.
    • Vierte los 2 litros de agua hasta cubrir la carne por completo.
    • Añade una cucharadita de sal (o al gusto) al agua.
    • Enciende el fuego a nivel medio-alto y deja cocinar.
    • Mantén la cocción hasta que el agua se consuma casi por completo y la carne se sienta suave al pincharla con un tenedor. Si notas que falta agua y la carne sigue dura, añade un poco más de agua caliente.
  2. Coloca el kilo de carne maciza en la olla grande.
  3. Vierte los 2 litros de agua hasta cubrir la carne por completo.
  4. Añade una cucharadita de sal (o al gusto) al agua.
  5. Enciende el fuego a nivel medio-alto y deja cocinar.
  6. Mantén la cocción hasta que el agua se consuma casi por completo y la carne se sienta suave al pincharla con un tenedor. Si notas que falta agua y la carne sigue dura, añade un poco más de agua caliente.
  7. Preparación de la base de la salsa

    Aquí es donde nace la magia del sabor. Vamos a despertar los aromas de nuestros ingredientes mediante el calor directo.

    • Pon el sartén a fuego medio sin aceite primero para tatemar la tortilla hasta que esté bien quemadita (negrita en partes), resérvala.
    • En el mismo sartén, ahora sí, agrega un chorrito de aceite y deja calentar.
    • Incorpora los 3 chiles guajillos (ya limpios), la taza de cacahuates, la media cebolla troceada, el jitomate entero y los 2 dientes de ajo.
    • Fríe todo moviendo constantemente. Ten cuidado con los chiles y los cacahuates, ya que si se queman de más pueden amargar la salsa. Buscamos un dorado bonito y que la cebolla se vea transparente.
    • Cuando todo esté bien dorado y aromático, retira del fuego inmediatamente.
  8. Pon el sartén a fuego medio sin aceite primero para tatemar la tortilla hasta que esté bien quemadita (negrita en partes), resérvala.
  9. En el mismo sartén, ahora sí, agrega un chorrito de aceite y deja calentar.
  10. Incorpora los 3 chiles guajillos (ya limpios), la taza de cacahuates, la media cebolla troceada, el jitomate entero y los 2 dientes de ajo.
  11. Fríe todo moviendo constantemente. Ten cuidado con los chiles y los cacahuates, ya que si se queman de más pueden amargar la salsa. Buscamos un dorado bonito y que la cebolla se vea transparente.
  12. Cuando todo esté bien dorado y aromático, retira del fuego inmediatamente.
  13. Licuado y formación de la salsa

    Vamos a integrar todo para lograr esa textura aterciopelada característica del encacahuatado. La paciencia al licuar es importante.

    • Coloca todos los ingredientes fritos (chiles, cacahuates, cebolla, ajo) en el vaso de la licuadora.
    • Toma el jitomate que freíste y retírale la cáscara con cuidado (se desprenderá fácil por el calor). Agrégalo al vaso.
    • Añade la tortilla tatemada que reservamos al principio.
    • Agrega un poco del caldo de cocción de la carne o agua limpia para facilitar el licuado.
    • Licúa a velocidad alta hasta obtener una mezcla lo más tersa y suave posible. Tómate tu tiempo aquí para que los cacahuates se muelan bien.
  14. Coloca todos los ingredientes fritos (chiles, cacahuates, cebolla, ajo) en el vaso de la licuadora.
  15. Toma el jitomate que freíste y retírale la cáscara con cuidado (se desprenderá fácil por el calor). Agrégalo al vaso.
  16. Añade la tortilla tatemada que reservamos al principio.
  17. Agrega un poco del caldo de cocción de la carne o agua limpia para facilitar el licuado.
  18. Licúa a velocidad alta hasta obtener una mezcla lo más tersa y suave posible. Tómate tu tiempo aquí para que los cacahuates se muelan bien.
  19. Sazonado y unión de sabores

    El paso final donde la carne y la salsa se conocen para crear el plato definitivo.

    • En una cacerola o sartén profundo, calienta un poco de aceite a fuego medio.
    • Dora ligeramente los trozos de carne ya cocidos para sellar su sabor y darles textura. Este paso recuerda un poco a cómo iniciamos las carnitas de puerco, buscando ese color dorado apetecible.
    • Vierte la salsa de la licuadora sobre la carne, pasándola obligatoriamente por un colador para retirar cualquier pellejo del chile o trozo de cacahuate que no se haya molido.
    • Deja cocinar todo junto a fuego bajo. Mueve suavemente para que la salsa no se pegue al fondo.
    • Espera a que la salsa cambie de un color rojo brillante a uno más oscuro y se note espesa, señal de que está bien sazonada. Rectifica de sal si es necesario.
  20. En una cacerola o sartén profundo, calienta un poco de aceite a fuego medio.
  21. Dora ligeramente los trozos de carne ya cocidos para sellar su sabor y darles textura. Este paso recuerda un poco a cómo iniciamos las carnitas de puerco, buscando ese color dorado apetecible.
  22. Vierte la salsa de la licuadora sobre la carne, pasándola obligatoriamente por un colador para retirar cualquier pellejo del chile o trozo de cacahuate que no se haya molido.
  23. Deja cocinar todo junto a fuego bajo. Mueve suavemente para que la salsa no se pegue al fondo.
  24. Espera a que la salsa cambie de un color rojo brillante a uno más oscuro y se note espesa, señal de que está bien sazonada. Rectifica de sal si es necesario.

Para terminar y servir

Una vez que la salsa ha espesado y la grasa ha subido ligeramente a la superficie, el guiso está listo. Retira del fuego y deja reposar unos 5 minutos para que los sabores se asienten. Sirve bien caliente. Lo tradicional y más rico es acompañarlo con un arroz blanco esponjoso para que absorba la salsa y unos frijoles negros de la olla recién hechos. Si te gusta experimentar con carne de cerdo, verás que esta textura es muy diferente a la del lomo de puerco relleno, ya que aquí la salsa es la protagonista absoluta.


Información Nutricional

  • Calorías: 450 kcal
  • Proteínas: 35 g
  • Grasas: 28 g
  • Carbohidratos: 15 g
  • Fibra: 4 g

Nota: Los valores son estimaciones aproximadas por porción y pueden variar según el tamaño de los cortes de carne y la cantidad de aceite utilizado en la fritura.


5 claves para que quede perfecto

Lograr un encacahuatado de diez requiere atención a los detalles. A veces, las recetas parecen sencillas, pero el secreto está en la técnica. Aquí te dejo mis consejos para que te salga espectacular a la primera:

1. El punto del cacahuate: Al freír los cacahuates, no te distraigas. Pasan de estar dorados a quemados en cuestión de segundos. Un cacahuate quemado amargará toda tu salsa y no habrá forma de arreglarlo. Muévelos constantemente y retíralos en cuanto huelan a tostado.

2. La tortilla tatemada: No omitas este paso ni lo sustituyas por maicena si puedes evitarlo. La tortilla quemadita no solo espesa la salsa, sino que le da un sabor rústico y profundo que define a este plato. Es el secreto de las abuelas para dar cuerpo a los guisos.

3. Colar la salsa: Aunque tengas una licuadora muy potente, te recomiendo colar la salsa. La textura del encacahuatado debe ser aterciopelada, elegante al paladar. Los residuos de la piel del chile pueden ser molestos al comer.

4. Cocción de la carne: Asegúrate de que la carne esté realmente suave antes de agregar la salsa. La salsa es densa y si cocinas la carne cruda directamente en ella, tardará mucho más y corres el riesgo de que se pegue o se queme el fondo de la olla.

5. El equilibrio de la sal: Los cacahuates a veces engañan al paladar. Si usas agua de la cocción de la carne que ya tenía sal, prueba la salsa antes de agregar más sal al final. Es mejor rectificar en el último hervor.


¿Cuándo es ideal disfrutarlo?

Este plato es sinónimo de hogar y celebración familiar. Es ideal para un almuerzo de domingo donde se reúne toda la familia alrededor de la mesa. No es una comida rápida de diario, sino un guiso que invita a la plática y a sopear la salsa con tortilla caliente. También funciona de maravilla para cumpleaños o festividades patrias, ya que rinde bastante y suele gustar a todos por no ser excesivamente picante, a diferencia de otros platos complejos como el mole negro de Oaxaca, que puede ser más intenso para algunos paladares. En 2026, seguimos valorando estos momentos de conexión real sin pantallas, y un buen guiso es la excusa perfecta.


Tabla comparativa

RecetaIngredientes claveDiferencia/ventaja
Puerco Encacahuatado (Principal)Cacahuate, chile guajillo, carne macizaSabor cremoso y suave, espesado con tortilla.
Pipian RojoPepitas de calabaza, chile anchoBase de semillas de calabaza, sabor más terroso.
Asado de PuercoChile ancho, naranja, laurelMás ácido y especiado, sin frutos secos.
Adobo de CerdoVinagre, chiles secos, especiasSalsa más ligera y avinagrada para conservación.
Cochinita PibilAchiote, naranja agria, hoja de plátanoCocción al horno o vapor, sabor cítrico distintivo.
Mole PoblanoChocolate, múltiples chiles, especiasMucho más complejo, dulce y oscuro que el encacahuatado.
Cerdo en Salsa VerdeTomate verde, chile serrano, cilantroPerfil ácido y fresco, no cremoso ni seco.

Preguntas frecuentes (FAQ)


Comparte tu experiencia

La cocina es para experimentar y compartir. Me encantaría saber cómo te quedó este encacahuatado. ¿Le pusiste tu toque personal? ¿Quizás un poco más de ajo o lo acompañaste con algo diferente? ¡Deja tu comentario y comparte tus propios hallazgos! Me hace mucha ilusión leer cómo cada quien adapta estas recetas de mamá a su propio hogar.

Glosario culinario

Para que no te quede ninguna duda, aquí te explico algunos términos que usamos en la receta:

Tatemada: Viene del náhuatl «tlatemati». Significa poner un alimento (como la tortilla, chiles o tomates) al fuego directo o en un comal hasta que se tueste o queme ligeramente. Esto aporta un sabor ahumado único.

Desvenar: Es el proceso de abrir los chiles secos para retirarles las venas internas y las semillas. Esto se hace para reducir el picante y evitar que la salsa quede demasiado agresiva o con texturas indeseadas.

Maciza: Término muy usado en México para referirse a la carne de puerco que es pura pulpa, sin hueso, piel ni exceso de grasa. Es carne firme y limpia.

Acitronar: Es freír la cebolla y el ajo a fuego medio hasta que se vuelvan transparentes o translúcidos, soltando su sabor dulce antes de que lleguen a dorarse demasiado.

Sazonar: No es solo poner sal. Es el proceso de cocinar la salsa (generalmente después de licuarla) en aceite caliente para que los ingredientes crudos o cocidos se integren, cambien de color y desarrollen su sabor final.

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Gina Whitley, chef privada con 25+ años de experiencia, creadora de "Sabores de mi Cocina", madre y emprendedora gastronómica. Especialista en cocina mexicana tradicional y contemporánea, con reconocimientos internacionales.
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